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La cámara de Exposimetría automática (CAE) es un dispositivo que se coloca bajo el tablero y al cual el veterinario no tiene acceso.
Imaginemos que tenemos un chasis y película de la marca X, y nos dice el fabricante que para que la radiografía quede perfecta, deberá llegar al chasis 1 unidad de radiación, si le llega 0.9 la película empezará a quedarse blanda (más blanca) y si le llega 1.1 empezará a quemarse (más negra). Así pues nosotros como veterinarios tendremos que saber cuanta radiación absorbe nuestro paciente para darle 1 unidad de radiación más lo que absorba el paciente. Por ejemplo, la patita de un Yorky absorve 0.1 unidades de radiación, con lo que yo tendré que poner en el equipo 1.1 unidad de radiación, lo que se traduce en 40KV y 2mAs; Sin embargo el Abdomen de un Husky absorbe 3.5 unidades de radiación, con lo que tendré que poner 4.5 unidades de radiación lo que se traduce en 68KV y 16mAs.
Este modo de pensar es tan complicado de llevar a la práctica, que todos observamos que nos salen películas más blandas y otras más negras, tanto así que tenemos que repetir algunas.
El CAE es un "medidor de dosis", el técnico lo programa para los chasis que usa el veterinario y es el CAE el que gobierna el equipo de Rayos X, de tal manera que la única misión que tiene el veterinario es centrar la parte que quiere diagnosticar en el centro de la luz del colimador, el CAE se encargará de emitir los Rayos X hasta que al chasis le llegue exactamente 1 unidad de radiación, es decir película perfecta, además esto lo hace utilizando la máxima potencia en el menor tiempo de exposición posible.
El sistema incorpora además un nivel de "ennegrecimiento" desde el -4 hasta +4 para que podamos hacer que el CAE nos saque películas más blandas o más duras según lo que vayamos a querer diagnosticar (cuerpos extraños en epidermis, o cachorros en gestantes por ejemplo).
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